Considerando que en las economías de mercado los recursos se asignan y los bienes se distribuyen como resultado de las decisiones que toman los agentes económicos de producción (empresas) y de consumo (familias) al interactuar en los distintos mercados, podríamos comprender mejor su funcionamiento si nos referimos al conjunto de principios que la rigen.
- Los agentes económicos deben tomar decisiones
Este principio se resume en la frase “no existe sopa gratis”, lo cual indica que toda vez que elegimos afrontamos un costo. Tomar decisiones implica obtener algo y, como consecuencia de ello, sacrificar otra cosa. Un ejemplo de este proceso se da cuando decidimos gastar nuestros ingresos hoy o guardar parte de ellos para usarlos en el futuro.
- El costo de una elección es lo que estamos dispuestos a dar a cambio
Tomar decisiones requiere que sean comparados los costos y los beneficios de las diferentes alternativas que se presentan y al optar por una de ellas surge el “costo de oportunidad” el cual está relacionado con las demás oportunidades que han sido desechadas y refleja lo que estamos dispuestos a dar a cambio de lo que elegimos. Se debe tener en consideración que ésta es una decisión de carácter subjetivo y que, por lo tanto, puede ser diferente para cada persona.
- Los agentes económicos responden a los incentivos
Dado que los agentes económicos toman sus decisiones comparando costos y beneficios, su comportamiento cambia cuando se modifican los costos o beneficios.
El rol esencial de los incentivos al influir en el comportamiento de la gente, no puede ser desconocido por aquellos que están a cargo de la definición de las políticas económicas de un país ya que al alterar los costos y los beneficios, influyen sobre las decisiones privadas. Por ejemplo, al establecer un impuesto sobre las ganancias obtenidas en determinado sector económico se verán afectadas las intenciones de invertir en el mismo.
- El intercambio puede ser beneficioso para todos
Supongamos una situación donde cada familia es autosuficiente, en el sentido de que cada una de ellas produce todos los bienes que necesita. Es evidente que la producción de bienes se verá afectada por la disponibilidad de recursos y que, además, será casi imposible que el producto generado sea de óptima calidad en todos los casos. Podemos deducir entonces, que sería beneficioso contar con la posibilidad de intercambiar bienes, para así concentrarse en la producción de aquellos bienes que se pueden hacer de manera más eficiente.
En otras palabras, el intercambio permite la especialización en la producción. Cada uno podrá vender aquello en lo cual se ha especializado y, de esta manera, logrará adquirir una mayor gama de productos acordes a sus deseos y preferencias.
- Los mercados permiten organizar la actividad económica
En una economía de mercado las decisiones son adoptadas permanentemente por cientos de miles de empresas y de personas. Las firmas deciden sobre qué bienes va a producir y cómo los producirán y las personas eligen sobre donde prestarán servicios los factores de producción que son de su propiedad y qué bienes adquirirán para satisfacer sus necesidades.
Cada una de estos agentes económicos interactúa en los diferentes mercados y adopta sus decisiones buscando alcanzar el mayor beneficio o la mejor satisfacción de sus necesidades y, aunque se pudiera pensar que por sus características pudieran conducir al desorden, por el contrario, de esta manera se ordena el funcionamiento de la economía.
A través de los precios de los bienes o servicios de los factores que surgen de los mercados los agentes económicos obtienen toda la información que necesitan para poder tomar sus decisiones sobre producción y consumo.
- Los gobiernos pueden ayudar a mejorar los resultados del mercado
Suelen esgrimirse dos razones para que el gobierno intervenga en una economía, como son la promoción de eficiencia y la promoción de equidad.
En contraste a lo señalado, sí bien la "mano invisible" induce a una asignación de recursos que se considera la mejor posible, esto es eficiente; también se admite que algunas veces ello no ocurre porque existe una "falla de mercado". En lenguaje simple, se detecta una "falla de mercado" cuando los precios no reflejan correctamente el valor del bien para la sociedad como un todo, y por la tanto las decisiones que se toman no son las mas apropiadas. Un ejemplo típico es cuando existe contaminación y el costo del consumo del bien (ej. Cigarrillo) no sólo es su precio sino además el daño que genera al ambiente y otras personas. Para corregir esto se sugiere que intervenga el Gobierno, imponiendo impuestos por ejemplo (así disminuye el consumo del cigarrillo usado de ejemplo).
En los mercados de valores pueden ocurrir estas fallas porque la información es insuficiente y se corre el riesgo que se adopten decisiones incorrectas. Para enmendar ello es que se propulsa la Transparencia, y se instauran diversas exigencias de información tanto de carácter regular como esporádico.
Otra situación de estas fallas puede ocurrir cuando un intermediario financiero se sobrexpone asumiendo riesgos desmedidos en sus operaciones. Aunque ello sea su decisión privada, puede crearse un problema general (sistémico) sí éste intermediario luego incumple sus obligaciones. De allí surgen las reglas de prudencia que buscan acotar estos riesgos.
El sistema de precios
Cuando se analiza una determinada propuesta de política económica, se debe establecer no sólo el efecto inmediato, sino además los efectos de mediano y largo plazo; esto es no sólo las consecuencias primarias, sino también las secundarias.
En la sociedad en su conjunto, cabe preguntarse cómo se resuelve el problema de aplicaciones alternativas para el capital y el trabajo, de tal forma de satisfacer las distintas necesidades existentes. La solución se localiza en el sistema de precios. En efecto, se resuelve alterando las relaciones de costos de producción, precios y utilidades. Bien puede decirse que todo tiene un precio, cada bien, cada insumo y cada servicio. Cada quién recibe un precio por lo que vende y utiliza ese dinero para adquirir lo que se desea.
Los precios se determinan por la interacción entre oferta y demanda, y luego impactan en esa oferta y demanda. Así cuando un individuo desea mas de un bien, éste ofrece mas por él; de esta forma el precio del bien sube, ello incrementa las ganancias de las empresas productoras. Al ser mas rentable la producción, se incrementa la producción y la oferta del producto, lo cual induce una reducción del precio. De similar forma cuando se produce demasiado de un bien, la abundancia hace que se esté dispuesto a pagar menos por el bien, lo que hará que los productores deseen ofertar menos de éste; y de esta manera el equilibrio se restituye.
Así, el sistema de precios resuelve el problema de que se produce, y la combinación de insumos que se utilizan para esta producción. El sistema impacta no sólo los precios, sino además los costos y las ganancias. Así por ejemplo, en un mercado de valores, la oferta y demanda de un valor determina el precio de un valor determinado; y de esta manera esta-blece el costo financiero de la emisión y por lo tanto el resultado de la operación.
La información como insumo esencial
Los principios económicos del mercado asumen que la información fluye sin costo y de manera continua. Sin embargo, la realidad evidencia que la información es costosa y no siempre esta disponible en forma suficiente. Incluso, como hemos anotado, esta imperfección puede justificar que el Gobierno intervenga para mejorar la situación.
El proceso de toma de decisión requiere disponer, de manera esencial, de buena información para poder llevarse a cabo. De ser así, los recursos se orientan hacia sus mejores destinos alcanzando altos niveles de eficiencia. Si consideramos, por ejemplo, una empresa, la falta de información aumenta la percepción de riesgo sobre la misma, implicando mayores costos financieros, lo cual provocará que la firma no pueda llevar a cabo determinadas actividades o proyectos. En consecuencia se produce menos, o se crece a menor ritmo.
Otra implicancia de la presencia de información suficiente es la ley de un solo precio. Esto es que sí la información fluye, no hay razón de que un mismo bien se negocie a precios distintos en los diferentes segmentos del mercado. Cuando la información no es adecuada, entonces se deben dedicar recursos para obtenerla y diseminarla. Ello a su vez crea espacios para el mercadeo, así como para la presencia de intermediarios comerciales.
En buena cuenta, la información no es perfecta en la economía real, y por tanto se justifica la necesidad de mecanismos o agentes que ayuden a conseguir mejor información. En el mercado de valores, la información es esencial en materia de administración de riesgos, y por tanto de eficiencia. Ante la imperfección, las entidades deben tomar acción para brindar mayor información y, a su vez, los agentes desempeñan un importante rol orientador por manejar, dada su especialización, mejor información.